Hemos creado este espacio con la finalidad de poder compartir con libertad, abrir caminos, hacernos preguntas… aprender y desaprender juntos y juntas de la vida, del mundo, de Dios, de nosotras y nosotros y de las demás personas. Nos gustaría bucear contigo en la vida, buscar claves, intuiciones, que nos ayuden a crecer en una espiritualidad libre y alegre.

viernes 5 de febrero de 2010

Es posible orar en el siglo XXI

Creemos con seguridad que es posible orar en el siglo XXI. Porque ya lo hacemos, a solas y con otras y otros. Por eso os hacemos llegar esta oportunidad de pasar el último fin de semana de febrero probando esto de "Orar en el siglo XXI". Quizá nos llevaremos pistas muy personales para nuestro día a día...
Si quieres más información, pincha aquí.

lunes 25 de enero de 2010

Haití, sin palabras

Llevo días queriendo escribir aquí algo sobre Haití. Pero no puedo escribir nada sobre Haití. Me he quedado sin palabras. Los haitianos me han dejado sin palabras, por su sufrimiento, por su fe, por su desesperación, por su solidaridad, por su insolidaridad, por... Todos los contrastes y opuestos juntos no bastarían para hacer honor a las víctimas del terremoto. No puedo olvidar las pupilas clavadas en la cámara de los niños que vagan solos, a merced de las mafias o de padres bienintencionados aunque no siempre prudentes... Y tantos otros, hoy  jóvenes y familias buscando en los basureros a las afueras de la ciudad.
Pero no quiero vaciar con mis palabras la hondura, el misterio, de lo que se está viviendo en aquel país americano. No quiero, con mis palabras, hollar la dignidad de nadie. Quiero, con mi silencio, expresar mi profundo respeto y mi oración indefensa a ese Dios que está sufriendo con su pueblo.
T. M. Ll.

martes 19 de enero de 2010

Lo que fue Madrid vestido de blanco


Estos días mis ojos han estado teñidos de blanco y mi cuerpo de cansancio (está visto que las Navidades no me sirvieron para descansar) . Lo importante ha sido el blanco, el blanco manto que se extendía inexorablemente, que lo cubría todo, el blanco que iba cayendo poco a poco y que me dedicaba destellos, que me hacía guiños al pasar por delante de la mirada. Un blanco que tiene un sonido especial ¿lo pudisteis escuchar?, el silencio de lo que se posa imperceptiblemente, sin pedir permiso y el rugido de lo que se resquebraja, de lo que se troncha, de lo que se destruye cuando empiezan a aparecer las primeras huellas, que rompen la continuidad del manto. Existen otros sonidos "schip", "schip", "plaf", los que se producen al deslizarnos o al caernos, pero estos impresionan menos a no ser a aquella persona que lo sufre.
Las palabras son un milagro, o tal vez lo sea el deseo de comunicar y decir algo.

martes 29 de diciembre de 2009

En Navidad

En Navidad tenemos inflación de consumo, pero también a menudo de palabras y de celebración de modo que no nos cabe, no llegamos a acoger el Misterio que se nos regala. De entre distintas palabras recibidas rescato un cuento de las monjas trinitarias de Suesa que creo nos puede hacer bien a todos/as.
Para leerlo pinchad aquí.

martes 1 de diciembre de 2009

UN SOMBRERO AL VIENTO

Continuamos con la-el Trascendente –parece que da mucho de si- tengo que decir que me gusta esa idea de encenderse. Encenderse, encenderme por lo que me rodea y no puedo entender, y mira que me cuesta no entender lo que me rodea. Pero me pregunto ¿hay que entenderlo todo? ¿hay que apresarlo todo dentro de nuestros esquemas?. Reconozco que me gusta el misterio y que lo que no tiene un poco de misterio deja de interesarme muy pronto. El misterio me atrae y me lleva a sacar, a probar dimensiones inexploradas, me hace estar alerta y atenta.

Todo esto me conecta a lo vivido este fin de semana, para mi lleno de misterio. Si me dejo sentir, si me escucho por dentro hoy, hay una palabra que pugna por salir: “GRACIAS”. Gracias dicha con distintos tonos y a diferentes alturas. Tal es la armonía que forman que podría danzar por las calles.

Sólo de vez en cuando soy capaz de darme cuenta de la mujer privilegiada que soy, en estos momentos por haber podido vivir, un fin de semana, con treinta y ocho personas habitadas por el misterio. Me produce tal respeto que hoy quiero quitarme el sombrero ante cada una de ellas y decirles “Gracias” y danzar al ritmo del tiempo que cada una vive. Habéis hecho que mi casa sea invadida por las flores. Hasta pronto.

lunes 30 de noviembre de 2009

¿Transcenderse?

Transcenderse significa ir más allá de uno mismo. Me ha surgido esta idea al leer la entrada anterior en el momento de afrontar la vida en que creo encontrarme.
Transcendencia, ¿será La-Él que está siempre más allá de sí mismo, de nosotros mismos,...?
Algo trascendental me evoca algo que me marca, y va más allá de lo anodino, de lo que pasa sin pena ni gloria...
No sé hacer muchos más juegos de palabras ni reflexiones. Me sale más una petición, un deseo: que La Transcendencia me conduzca para ser cada día más feliz transcendiéndome, yendo más lejos de lo que veo, siento, incluso de lo que soy.
Transcenderme me resuena como llamada a mirar trans: a través, a los demás, a sus modos y maneras, alegrías y tristezas.
-cenderme me recuerda -no he mirado el diccionario etimológico, así que tomadlo como lo que es: una resonancia interna. Bien, -cenderme me suena a encenderme, es decir, igual que la madera que acerco a la chimenea se prende con el fuego, transcenderme es llamada también a encenderme con lo que viven los que me rodean y unirme a la pasión del Transcendente, que se quema para vivir como nosotros, se moja, se empeña, por mucho que algunos intenten tacharle de impasible, incluso insensible, o simplemente lo llamen presencia difusa, energía más o menos positiva.
El-La transcendencia en quien yo creo se enciende, transciende, comparte, se mancha, llora y se ríe y otras muchas más cosas, llenas de misterio, que yo no sé pero estoy segura las realiza a mi favor y al de tantos otros.
Perdonad el desvarío nocturno, pero, ¿no notáis algo nuevo? ¿La transcendencia que llega y nos llama a ir trans, a ir más allá, a salir al paso de ... lo que venga?
T.M.Ll.

miércoles 18 de noviembre de 2009

LO QUE ME RONDA ESTOS DÍAS

Hola a todos y todas las que leáis este blog. Os voy a hacer una confidencia, llevo varios días con la sensación de que, a fuerza de utilizarlas, las palabras pierden su sentido original y, sobre todo, su FUERZA. Ya sé que no estoy haciendo ningún descubrimiento, pero es que ando estos días preocupada con la palabra "Trascendencia", "Trascendente".

Estos días oía hablar de estos términos con relación a experiencias que, desde mi humilde entendimiento, pueden ser importantísimas para la persona, pueden ser trascendentales, únicas y fundamentales, pero esto no significa que nos hayamos encontrado con la Trascendencia, que hayamos tocado lo Trascendente. Ver imagen en tamaño completoLo siento son experiencias que no pueden ser comparadas, son de naturaleza distinta. Tienen unas resonancias que nada tienen que ver y unas implicaciones personales que se complementan, pero perteneceVer imagen en tamaño completon a ¿categorías distintas? No sabría muy bien cómo explicarlo y estoy segura que si alguno o alguna ha podido experimentar y vivir ambas experiencias sabe muy bien de qué hablo y las diferencia sin ningún problema, no se confunde.

Si alguien está interesado en continuar hablando de lo Trascendente, que no trascendental, no se corte, no hay muchos lugares para hacerlo. Si bien es cierto que está de moda y se habla de trascendente casi por todas parte, lo hemos acomodado tanto a nuestras necesidades que se nos queda en la superficie de lo que es, no logra traspasar la piel, no logramos pasar a ese espacio misterioso, incontrolable, que nos desborda, nos desborda, nos descoloca,...

Ver imagen en tamaño completo

Hasta pronto, os dejo con el misterio y que él nos acompañe.

sábado 31 de octubre de 2009

Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar...

(Imagen tomada de: http://www.jornada.unam.mx/2003/05/26/Images/eco-i.jpg)

Acabo de pasar por la puerta del cementerio de la Almudena y se notaba ya un trasiego diferente: mañana es 1 de noviembre, fecha de tradicional visita a los familiares que nos han precedido. Fiesta también de todos los santos, que nos recuerda que todos estamos llamados a mejorar –algo– el mundo con nuestro modo de estar, de pasar por esta tierra…
De Jesús de Nazaret dicen los Hechos de los Apóstoles que pasó haciendo el bien. A quienes visitamos mañana pasaron por nuestras vidas haciendo lo mismo y de algún modo nos marcaron. Por eso seguimos yendo a visitar su tumba, la cuidamos, hablamos con ellos, rezamos…
En el último mes he tenido la ocasión de acompañar cuatro veces a personas entristecidas por alguna pérdida. Me ha hecho pensar. Mucho. Sentir, y mucho: sentir, con-sentir y sentir-con.
La muerte llama a nuestra puerta, es inevitable. Por más que deseáramos no enterarnos, la muerte forma parte de la vida y nos hace sentirnos pequeños, vulnerables, desprotegidos… Cada cual ponga el adjetivo que más le refleje.
En todo caso, estos días de tanatorios y funerales me han hecho intuir que el aldabonazo que supone perder a un ser querido puede ser camino, a pesar de todo. Un camino doloroso pero también lleno de vida que nos lleve a:

- CON-SENTIR, acoger, aceptar, integrar, aspectos contradictorios y dolorosos de la vida, el amor recibido y entregado, pero también el amor guardado y negado.

- SENTIR-CON, unirnos al dolor y a la vida interior del otro, de la otra, sentirnos familia, piña unida, sentir nuestras rupturas, que a veces nos parecen insalvables, pero que también a veces se relativizan en esos momentos.

Estas son posibilidades que he intuido compartiendo distintos momentos con amigos y hermanas de mi congregación religiosa. También sé, por supuesto, el vacío que deja la muerte de alguien querido, y las dificultades y heridas que a veces salen a la luz después.
Me atrevo a esperar, sin embargo, que seamos capaces de vivir las muertes que nos toquen como aprendizajes, dolorosos pero constructivos, que nos puedan hacer mejor personas y ayudarnos mutuamente a sobrellevar las lágrimas y las risas que nos traiga la vida. Como ríos unidos por el agua que llevamos y el Agua al que nos dirigimos.

T.M.Ll.

jueves 1 de octubre de 2009

NUESTRAS OBSESIONES

Ya empezando el mes de octubre donde, supuestamente todos y todas, hemos programado o bien hemos vuelto a retomar lo que dejamos pendiente antes de vacaciones. Al empezar este mes ya estamos más o menos empistadas en nuestro quehacer diario, pues bien en este momento os hago la invitación de pensar cuales son nuestras obsesione. Yo tengo una que es obsesiva: hacer que mi tiempo esté programado, tengo la necesidad de justificarme que cada momento está aprovechado, lo cual me lleva en alguna ocasión a sentirme culpable y busco obsesivamente la forma de emplearlo.
Os preguntaréis a qué viene este tema en este momento, cuando lo que, por todas partes, se nos ofrece son propuestas para estar mejor, sentirnos bien, como cuidarnos y de alguna forma como olvidarnos de aquello que no nos gusta o nos es doloroso. La verdad es que nuestras obsesiones, por serlo, nos acompañan allá donde vayamos, allá donde estemos durante mucho, mucho tiempo. A veces durante toda una vida.
En mi obsesión por ocupar el tiempo dedico los trayectos en transporte público a leer. Hace unos días salí de casa corriendo y olvidé coger el libro que me acompaña en estos momentos, así que me dediqué a mirar. Descubrí que mirar también es una buena forma de ocupar el tiempo y, ya veis mi obsesión por justificarme que no lo he perdido, observé a tres hombres en torno a los treinta años interesados en fotografiar furtivamente a tres adolescentes; muchos rostros de mujeres cansadas, medio dormitando en el vagón; varias personas que con cara amable y una buena sonrisa prestaban su asiento a otras que parecían más cansadas; un chico ¿obsesionado? en que su pierna derecha dejara de temblar, lo cual conseguía por espacio de dos segundos para volver al mismo movimiento. Todas y cada una de estas personas conectaron con alguna parte de mí misma, afectándome de forma diferente mientras yo seguía como espectadora pasiva en medio de todos estos acontecimientos.

martes 29 de septiembre de 2009

Al acabar septiembre

Se acaba el mes de septiembre. Mes de los inicios por antonomasia. Aunque no estemos en la enseñanza, el mes de septiembre está marcado por ese "volver a empezar" después de las vacaciones.
Pero no escribo esto para tratardel ya manido síndrome postvacacional, sino más bien para invitarnos a aprovechar y abrir bien los ojos a las posibilidades que se nos abren: alguien me hablaba últimamente de "la gracia de los inicios". No se refiere a que nos hagan gracia, nos sienten más o menos bien, sino a ese impulso que podemos percibir en los tiempos de empezar algo. Tiempo de apertura, de superar estereotipos y etiquetas, de pensar -una vez más, pero cuántas no nos harán falta!- que los cambios son posibles, que no somos personas inmóviles ni inmovilistas, que merece la pena arriesgarse de nuevo.
Porque cada mes de septiembre es oportunidad para escuchar e intentar coger al vuelo las intenciones de mejoría y las posibilidades de la realidad, por eso, escribo esta entrada al acabar el mes, para que no olvidemos -ya tan pronto, sí, así somos los seres humanos- los "buenos propósitos" que traíamos al volver de vacaciones. Que no venga el otoño y con él se caigan ya las hojas de nuestros deseos de cambio y mejora.
T.M.Ll

viernes 18 de septiembre de 2009

Tras tan largo silencio

Tras tan largo silencio, pocas palabras. Sólo que me gusta volver a este blog, aunque no escriba, y releer.
Empezamos curso, y con él, nos planteamos qué hacer, cómo vivir, cómo ser felices. Parece como si las personas necesitáramos pararnos periódicamente para no cabalgar sin más sobre este caballo -a veces desbocado- que es la vida.
Me alegro por ello: que incluso mi cuerpo me pida a veces parar; que el vacío que siento cuando sólo corro, me recuerde que soy más que lo que hago, que vivo con un por qué. Ojalá no me canse nunca de recordármelo a mí misma y de bucear con vosotras y vosotros para encontrar sentido.
Os dejo entonces porque voy a parar, un rato, en silencio, a ver si posan los encuentros, actividades, emociones,... que he vivido. ¿Te animas tú también?
T.M.Ll

viernes 24 de julio de 2009

mi camino y yo

Mientras os escribo escucho una música hindú preciosa, me gustaría compartirla con todos y todas y que la escuchaseis. Ni siquiera sé si es posible introducirla en el blog y que así la pudieseis escuchar.

Anduve una semana por el camino de Santiago, el que va desde Tui a Santiago de Compostela. ¿Cuáles eran mis expectativas? ¿se han cumplido? Había oído hablar mucho sobre el camino, la similitud que tiene con la vida, hacer el camino es como tomar la vida en las manos y encontrarte y a veces enfrentarte con la persona que eres y con quien eres. Todas estas ideas llevaba no se si como expectativa, como deseo o como algo aprendido. Ha sido un momento donde he disfrutado del paisaje natural y urbano, he visto muchas cosas bellas fruto de las manos de Dios y de las personas, he disfrutado de las personas con las que iba, de sus reacciones, de su forma de ver la realidad, de su delicadeza y de la sorpresa, ternura y descoloque que continúan produciéndome los adolescentes. ¿Y lo de tomar la vida en tus manos, lo de encontrarte con quien eres? Esta es una idea que lleva dándome vueltas desde que llegué.

Somos quienes somos allí donde vamos y nos vamos descubriendo en todo lo que vivimos. Por lo tanto claro que he descubierto cosas de mí, pero eso de tomar la vida, eso precisamente no lo he hecho.

Esto me hace conocerme un poco más, soy hija de mi tiempo y me gustan los objetivos a corto plazo, las cosas rápidas y obtener resultados ya, ¿os suena?. Pero también por ser hija de mi tiempo se que la vida no es así, todo tiene su tiempo. No nací ayer y hoy soy una persona adulta. La persona que soy la hemos ida haciendo durante mucho tiempo (me reservo para mi el número de años). Siento que en esta camino se me ha unido

“el camino es para reconocerse y saber quien se es” y la incredulidad natural que me habita “una semana no es suficiente”.

Cada cosa necesita su tiempo y una semana no es suficiente. En una semana soy capaz de engañarme y de engañar a los demás. Puedo hasta ser la heroína del lugar (para aquellas y aquellos que les guste), puedo mantener el tipo y que no se me note el cansancio, el enfado, la frustración... Yo como todas las demás personas, o eso creo, necesitamos más tiempo para conseguir entrar dentro, vernos, descubrirnos y descubrir lo que queremos, lo que buscamos, lo que nos hace feliz, para aceptarnos, querernos y dejar que los demás entren a ver, opinen e introduzcan los cambios pertinentes.

He descubierto que mi Camino de Santiago lo emprendí el mismo día que empecé a ser una pequeña celulita y que todavía me quedan muchos kilómetros por recorrer. La próxima vez que me ponga en camino lo viviré como una etapa más de mi camino e intentaré disfrutar del camino en sí mismo.

martes 9 de junio de 2009

la ventana abierta

Toledo es una ciudad llena de mágia, así que me gusta caminar por ella sintiendo el tiempo y la historia. Me gusta intentar ponerme en contacto con mias raíces, con todo aquello que ha hecho que los que hoy vivimos seamos quienes somos y que yo sea quien soy.
Cada lugar y cada espacio en los que he vivido llenan mi mirada de imágenes que me acompañan allá donde voy, que me conforman y dan un toque a la "realidad" que la hace diferente de la realidad que las demás perciben.
Este cúmulo de imágenes, este toque de "realidad" es un misterio que me hace disfrutar de la riqueza de las otras personas, pero que a veces también me dificulta poder entenderme con ellas. La comunicación no es fácil, pero el deseo de comprender y poder acoger la diferencia sin que me agreda sino sintiendo que me complementa y me hace crecer, ese deseo está ahí. Así que procuro tener las ventanas abiertas.
Es arriesgado esto de tener las ventanas abiertas. Es cierto que en alguna ocasión puede hacernos daño, pero no deja de ser una aventua a la que estamos todos y todas invitadas. No es el momento de andar escondiéndonos, la primavera está ahí y hay que fundirse con la luz del sol, no podemos volver a la oscuridad sólo porque nos pueden hacer daño o podemos hacerlo, la vida nos espera y no es el momento de hacela esperar

viernes 29 de mayo de 2009

Los límites también son posibilidad

Llevo algunos años educando y acompañando a personas. Me gusta hacerlo desde la libertad, promoviendo la iniciativa personal, porque creo firmemente en que los mejores recursos de cada persona están dentro de ella misma. Sin embargo, me sigue costando ver cómo muchos adolescentes se estrellan contra la realidad y no aprenden de ella. Sé que no debo intervenir, quizá ni siquiera por esa opción por la libertad, sino incluso por algo previo: la confrontación con lo real, sus limitaciones y posibilidades.
En efecto, descubro cada vez más cómo el principio de realidad es uno de los ejes indispensables para potenciar el crecimiento humano, y por tanto para educar. Ayudar a crecer en los tiempos que corren significa a menudo dejar, o incluso provocar, que la persona se encuentre con el límite, suyo y de la realidad, que se pegue si hace falta, se caiga, patalee –qué cantidad de ataques de rabia me toca presenciar cada día en mi instituto– y todo ello para que crezca, quizá no porque quiera, pero sí porque la realidad de algún modo le obligue...
He aquí uno de los retos de la actualidad. Así lo experimento a menudo: la sociedad nos intenta hacer creer que podemos vivir sin frustraciones, que somos capaces de todo lo que nos propongamos, que soñar es lo único que moviliza. Y a veces, en nuestra ingenuidad de creyentes ilusionados y esperanzados, hemos pretendido acompañar sólo desde los sueños y los ideales, tan importantes, por cierto, como el principio de realidad, pero inútiles sin éste. Ahora me descubro, a veces en contra de mi espontaneidad, preguntándome cómo aguanto yo misma la frustración, cómo ayudar a aceptar la realidad, no con los brazos bajados, pero sí reconociendo el límite e incluso la impotencia, conviviendo con ellos. Creo que además, a lo largo de mi vida, la experiencia de “no poder” ha sido fundamental para ser quien soy, estar donde estoy, e incluso, aprender a querer a los que me rodean y a mí misma como siento que puedo querer hoy.
Me encantaría que compartieras aquí tu reflexión en este sentido.
T.M.Ll.

sábado 9 de mayo de 2009

Testimonio personal




Trabajo en un proyecto parroquial conjuntamente con voluntarios y voluntarias. Principalmente, nuestra labor es acoger a las personas que nos llegan pidiendo ayuda,(alimento, trabajo, poder ayudarles en sus pagos de luz, agua etc).

La parte más bonita, y a la vez dolorosa, es la de la escucha. Por las mañanas, cuando empiezo la jornada mi primer pensamiento es pedirle a Jesús que me dé sus mismos sentimientos respecto a la persona que llega mostrando sus necesidades, sus angustias, sentirlas como algo propio, sintonizar con sus preocupaciones y sobre todo le pido que a través de mi persona pase su ternura a ese hermano/a suya que lo está pasando mal.

Como podéis comprender la parte más negativa es la impotencia de no poder solucionar al momento sus demandas, y a su vez una gran alegría el poder ser parte de sus momentos difíciles y de los alegres.
Pasando por mi mente y corazón personas con las que he compartido, me es complicado elegir qué podría aportaros más, y bueno he traído este dibujo. (el dibujo es el de una niña ofreciendo un ramo de flores a una mujer, la niña decía al tiempo de la entrega del ramo: “eres muy buena”).

El lunes pasado vino una mujer con su hija de 8 años. Antes de empezar a escuchar a la madre, le ofrecí a la niña un libro para leer y un muñeco...Ella me pidió una hoja y lápices de colores, se los dí.
Al terminar con su madre y despedirnos me dio este dibujo y me dijo: “esto es para ti”. A parte de subirme la autoestima bastante, me llamó la atención cómo, en tan pocos minutos, esta niña había procesado que su mamá estaba con alguien que a lo mejor le podía ayudar…En la imagen, dejó plasmados sus sentimientos.
Mi trabajo es el trampolín que me hace zambullirme en el inmenso y misterioso océano que somos las personas y poder compartir con ellas el amor, la compasión, la ternura que yo he recibido y recibo constantemente de Jesús.

Inmaculada, dominica
Trabajadora social
Cáritas, Tamaraceite